¿Cómo fijar objetivos en innovación?

Cómo fijar objetivos de innovación Ante de ponerse a innovar hay que pararse a pensar.

Para no andar como un pollo sin cabeza.

Y los objetivos de innovación son el principio.

Por algún sitio tenemos que empezar a innovar.

Aunque en mi opinión, contar con un gran proceso de gestión de las ideas es imprescindible (una estrategia sin acción no sirve de nada, según dice Jack Welch) y de ello hemos hablado en otros posts, también es cierto que es fundamental tener claro hacia dónde vamos y sobre todo, qué queremos conseguir cuando nos planteamos una estrategia de innovación.

El problema a solucionar

Cuando una organización se plantea comenzar una estrategia de innovación de verdad, es porque tiene un problema. Yo identifico dos fundamentales:

O queremos mejorar las ventas presentes y futuras (problema de ingresos)

O queremos mejorar la rentabilidad de la empresa presente y futura (problemas de costes)

Analizando las causas básicas del problema, seguro que podemos encontrar miles de causas y razonamientos para convencer a la dirección o a la organización:

Podemos querer defendernos de la competencia, Responder a un cambio en el mercado, Mejorar la relación con los clientes, Etc…. Pero en el fondo, podemos resumir en estas dos metacategorías. Y si cogemos el diagrama del Business Model Canvas, iremos bastante acertados: todo el modelo de negocio acaba concluyendo en las vías de ingreso y la estructura de costes, que aparecen en la parte inferior.

Por tanto, lo primero que debe hacer cualquier organización que quiera innovar en serio es identificar qué problema quiere solucionar y el plazo de tiempo que tiene para hacerlo.

Problemas muy urgentes (tensiones de tesorería, problemas de deuda, etc…) no son muy abordables con estrategias profundas de innovación, que requieren tiempo para ponerlas y marcha y dar resultados.

Sólo hay dos tipos de objetivos de innovación

CASO #1 Quiero mejorar las ventas

Cuando trabajaba con las metodologías de innovación de Procter&Gamble, uno de los mantras que aparecía en cualquier documento era que cualquier proyecto debía tener definidos unos OBJETIVOS COMERCIALES.

Es decir, cómo va a contribuir este proyecto a mejorar los resultados clave (ventas, beneficios y cuota de mercado) de la organización.

Por ejemplo, si el problema a solucionar son los ingresos privados de un centro del conocimiento (Universidad o centro tecnológico), algunos objetivos interesantes podrían ser:

Conseguir que el 30% de los ingresos provengan de nuevos servicios. Plazo: 12 meses Aumentar la cuota de mercado respecto a centros similares en 5 puntos. Plazo: 12 meses CASO #2: QUIERO MEJORAR LA RENTABILIDAD

Este el caso de lo que yo llamo “proyectos de optimización” (los que ayudan a mejorar la eficiencia de la organización trabajando sobre la línea de costes), el objetivo comercial debería definirse en términos de ahorros de coste, por ejemplo, horas necesarias para realizar un servicio.

Planteamos ahora otro ejemplo: cómo mejorar la eficiencia de un despacho profesional. Algunos ejemplos de objetivos específicos serían:

Mejorar el tiempo dedicado al proceso X en un 20% Reducir el consumo de material en un Y% Es fundamental que los objetivo de innovación este acordado por los miembros del equipo (si los hay) y por el resto de stakeholders involucrados, especialmente la alta dirección. Hablo de stakeholders porque es crítico que la organización conozca cuáles son los objetivos de innovación, como estrategia para reducir la resistencia al cambio.